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Centroamérica

Más de cien templos católicos dañados en Panamá por el terremoto

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La Conferencia Episcopal Panameña eleva el balance en un informe preliminar que cita dos templos con daños totales y varias catedrales afectadas

El terremoto de magnitud 7,5 que sacudió Panamá el pasado 9 de octubre ha dejado 149 templos y espacios religiosos afectados en distintas diócesis del país, según el informe preliminar difundido el 19 de octubre por la Conferencia Episcopal Panameña (CEP). Entre los edificios más perjudicados se encuentran dos templos de la diócesis de Santiago de Veraguas, clasificados con «daños totales», y varias catedrales que presentan desperfectos estructurales.

El seísmo se produjo a las 12:56, hora local, con epicentro al noroeste de Tonosí, en la provincia de Los Santos. Las evaluaciones realizadas durante los días posteriores han permitido ampliar considerablemente el balance inicial, que apenas un día después del terremoto contabilizaba 13 edificios religiosos afectados.

Dos templos con daños totales y graves desperfectos en varias catedrales

Según el informe episcopal recogido por EWTN Noticias, los daños más graves se han registrado en la parroquia de San Isidro Labrador, en Soná, y en la basílica menor de Jesús Nazareno, en Atalaya, ambas pertenecientes a la diócesis de Santiago de Veraguas. Los dos edificios figuran en la categoría de «daños totales».

La catedral de San Juan Bautista de Penonomé también ha sufrido importantes desperfectos. La parte superior de su torre más antigua se ha derrumbado parcialmente, mientras que la segunda torre presenta una inclinación y daños severos en la cúpula y la cruz.

En la capital, la catedral basílica de Santa María la Antigua registra grietas y fisuras de consideración, además de daños en la cúpula de la sacristía. El informe advierte también de la aparente inclinación de la campana situada en la torre sur, una circunstancia que requiere una evaluación técnica específica.

Otro de los templos afectados es la iglesia de San Atanasio, en la provincia de Los Santos, que ha perdido el último nivel de su torre y presenta grietas en sus muros. En la diócesis de David, la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios registra hundimientos, fisuras y paredes inclinadas hacia el exterior.

Chitré concentra la mayor parte de los edificios religiosos afectados

La diócesis de Chitré reúne 118 de los 149 espacios religiosos dañados, principalmente capillas rurales. Le siguen Penonomé, con 13; la archidiócesis de Panamá y la diócesis de Santiago de Veraguas, con ocho cada una; y David, con dos.

Los desperfectos también han obligado a modificar la actividad pastoral de algunas comunidades. La iglesia del Santísimo Rosario de Chitré permanece cerrada y las celebraciones eucarísticas se realizan al aire libre mientras se determina si el edificio reúne las condiciones necesarias para volver a recibir a los fieles.

La Conferencia Episcopal ha advertido del carácter preliminar de su informe, ya que numerosos inmuebles necesitan inspecciones técnicas especializadas para establecer el alcance real de los daños y determinar las intervenciones necesarias.

El terremoto también ha provocado graves consecuencias entre la población. Según el balance comunicado el 19 de octubre por el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), se había registrado una persona fallecida, 27 lesionadas, más de 9.000 viviendas dañadas y 3.827 personas alojadas en albergues.

León XIV expresa su cercanía a los damnificados

La publicación del informe coincidió con la visita ad limina apostolorum de los obispos panameños a Roma. El viernes 23 de octubre, León XIV recibió a los prelados y les transmitió su solidaridad con las comunidades afectadas por el terremoto.

Según explicó el arzobispo de Panamá y presidente de la Conferencia Episcopal, José Domingo Ulloa, a Vatican News, el Pontífice pidió a los obispos que hicieran llegar su oración y cercanía a los damnificados, especialmente a quienes viven en las regiones más castigadas.

El Papa agradeció también la respuesta solidaria del pueblo panameño y la labor desarrollada por la pastoral social y Cáritas para acompañar a las familias que han perdido sus viviendas o se encuentran en situación de especial vulnerabilidad.

Ulloa calificó el encuentro con León XIV como una «experiencia maravillosa» y explicó que el Santo Padre animó a los obispos a ser constructores de puentes mediante el diálogo, acompañar a los más necesitados y fortalecer la confianza en Dios.

Mientras continúan las evaluaciones de los edificios afectados, las diócesis panameñas afrontan la recuperación de numerosos templos, algunos de ellos de gran valor histórico y religioso, y la necesidad de garantizar espacios seguros para la celebración de la Santa Misa y las demás actividades parroquiales.

Fuente: Infovaticana

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